Talmud Torá: Proyecto de Tzedaká de Orli Gozlan

Proyecto de Tzedaká: visitas y actividades con los niños de Fanlyc

Mi proyecto de Tzedaká lo hice en la fundación Fanlyc. Es un hogar que ayuda a distintas familias del país, que necesitan un hogar temporal para poder realizarle los tratamientos de cáncer a sus hijos, ellos le brindan refugio, amor y un techo donde pueden permanecer tranquilos y acompañados como en familia.

La primera actividad fue muy divertida y emotiva a la vez. Con ayuda de mi mamá le pedimos a todas las mamás que nos dejaran solas con los niños. Les pinté las manitas y decoramos unas lindas bolsitas de regalo, donde las huellas de sus manos eran las flores que quedaron estampadas en cada una de las bolsas. Cada niño se la regaló de sorpresa a su mamá.

También llevamos una deliciosa merienda. Al finalizar, los niños me indicaron que les gustó compartir tiempo conmigo y, por supuesto, les dije que regresaría nuevamente.

En otra visita, en el mes de diciembre, pintamos unos hermosos lienzos con pingüinos, osos polares y cosas navideñas. También les realizamos una guirnalda para sus puertas. Durante toda la actividad le colaboré a cada unos de los pequeños, pero también pude compartir conversaciones muy interesantes con algunos de ellos.

Encontré una nueva amiga, de mi misma edad, y eso me hizo pensar mucho, ya que ella está pasando por esa enfermedad, pero aun así tenía mucha alegría en su corazón para compartir conmigo. Hablamos bastante, pregunté un poco de su vida y descubrí que le encanta pintar y hacer hermosas pulseras.

Toda la actividad le gustó a los niños y, al final, cantamos y compartimos una deliciosa merienda que le preparamos con mucho amor.

Me sentí un poco nerviosa al principio, ya que no sabía bien cómo tratarlos, pero después que agarré confianza disfruté mucho compartir con cada uno de ellos.

Tenía ganas de crear más planes con ellos, tenía ganas de abrazar a una pequeñita que era muy linda, quería jugar con ellos y, lo principal, tenía ganas de caerles a ellos super bien.

Creo que mi proyecto de Tzedaká fue muy hermoso, pude ver la vida de otros niños y ver que, a pesar de esa enfermedad tan horrible por la que están pasando, tienen ganas de seguir adelante, de recuperarse y volver a cada una de sus casas. Ver cómo una pequeña de 3 añitos, que podía ser mi hermanita, pasaba por tratamiento, pero aun así tenía muchas energía y siempre me dio su más hermosa sonrisa y, lo más importante, al regresar en marzo y saber que ya estaba en su última quimio, para mí fue la felicidad total. Me gustaría pasar más tiempo con ellos. Creo que en el futuro los visitaré de nuevo y apoyaré a esta hermosa fundación. Llevar alegría a los niños y compartir mi tiempo es lo mas hermoso.

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