Olimpiadas Especiales es una organización que trabaja con niños y adultos con discapacidades intelectuales, brindándoles oportunidades para participar en actividades deportivas y recreativas.
Primero hicimos un calentamiento en grupo y, después de estirar, nos metimos a la piscina, donde me asignaron a un grupo con un niño y un adulto para practicar diferentes estilos de natación.
Después entregué a cada uno una botella de regalo y luego todos nos tomamos una foto grupal. A continuación empecé a repartir comida para todos los niños y así terminó la experiencia.
Me gustó mucho ver lo felices y emocionados que estaban, y saber que pude ayudar a hacer ese momento especial para ellos. Esta actividad me importó mucho porque me permitió compartir con todos y ver la alegría que sentían al recibir su reconocimiento.
Después del proyecto, pensé: “¡Guau, qué experiencia tan increíble!”. Me sentí muy feliz de haber logrado comunicarme con todos y conectar con los participantes. Sentía que había dado lo mejor de mí y que había logrado ayudar a muchas personas.
Durante esta experiencia aprendí la importancia de ayudar, motivar y apoyar a otras personas, además de desarrollar mis habilidades de comunicación y trabajo en equipo. Ver las sonrisas de los participantes, especialmente al entregar las botellas, fue una de las partes que más disfruté.










